Si pudiera
dejar que las palabras volaran en libertad, que el miedo no las destiña, que
la incertidumbre sea utopía, que las ausencias sean pesadillas, diría que
quiero ser tuya, estar en tus sueños, latir al compas de tu corazón, ser
el aire que respiras ser tu más cálida emoción.
Que me protegieras
luego en tus brazos, que el roce tierno y dulce de tus labios me devuelva
la ilusión, entregarte mi piel y con ella cada sentimiento, encender
juntos el deseo, hacernos simplemente el amor.
Descubriría lento cada
detalle de tu geografía, no tendría duda, solo amor. Fundiría mi sexo a tu
cuerpo, embelesada en la entrega desataría para ti mi pasión.
Sería entonces tu sombra acaso tu
luna, sería un leve suspiro que se escapa de tus sentidos, en un lecho de
sábanas blancas perderíamos la razón.
Susurraría lento y travieso que
me ames, que solamente me hagas el amor, que el sexo se descubre por sí
solo, que me deshojes una rosa y la pongas en mi
corazón.
Apagaría el tic tac del reloj el mundo giraría, pero en
nuestro lecho se detendría el amor. Quiero simplemente ser tu único
sueño ser tu respiración.